SINDROME DE DOWN Y DEGLUCION ATIPICA
Mª Carmen Ruiz-Roales Fdez. LOGOPEDA
INTRODUCCIÓN:
Ha sido constatado en diversas
investigaciones que las aptitudes orgánicas y funcionales que caracterizan
a las personas con Síndrome de Down, emparentadas con el Lenguaje, de una
manera sinérgica, y sobre todo la zona oral, participa además en un
momento u otro en la deglución, masticación y habla.( Mario f. Brancal.
“Logopedia creativa”).
Tomando como referencia esta conclusión,
además de los resultados que demuestran la elevada frecuencia de
desarrollo de la deglución Atípica en niñ@s Síndrome de Down, pretendemos
exponer, en qué consiste esta problemática y las diversas formas de
actuación en cada etapa del proceso de la alimentación, mediante la
recopilación de conclusiones publicadas por diversos autores, además de
componentes surgidos de la experiencia del equipo de Logopedia de la
Asociación, en su trabajo diario, en referencia a este tema.
DEFINICIÓN Y POSIBLES CAUSAS:
El primer paso de esta exposición, sería
especificar, qué entendemos por Deglución Atípica y de esta forma, ayudar
a comprender aún mejor los consejos y actuaciones que se expondrán
posteriormente. Así, podemos considerar ésta, como cualquier patrón de
masticación y deglución que no se corresponda con los patrones de la
deglución normal, considerando como patrones normales aquellos en los que
durante la deglución, la lengua se posiciona en la parte anterior del
techo de la boca, empujando el alimento hacia la parte posterior para su
consiguiente deglución, es decir, la lengua hace un movimiento hacia
arriba y hacia atrás.
Por el contrario, muchos niñ@s Síndrome de
Down, en el momento de la deglución, no suelen elevar la lengua, sino que
tienden a protuirla, es decir, moverla hacia delante y abajo, realizando
un movimiento asemejado al “chupeteo”, que va aplastando el alimento
contra los dientes superiores para terminar la punta de la lengua, en
muchos casos, fuera de la cavidad bucal. Estos procesos suelen ser muy
frecuentes en estos niñ@s, debido fundamentalmente a sus características
físicas endobucales , que dificultan el proceso de la deglución normal,
siendo algunas de estas características:
-
Labios separados.
-
Macroglosia ( lengua grande en relación a su
cavidad bucal).
-
Flaccidez o hipotonía del labio inferior
-
Protusión de la lengua por diversos
factores.
-
Mala o incorrecta impostación dentaria.
-
Paladar predominantemente ojival.

Por lo que el área de Logopedia, ha
considerado importante, enfocar esta exposición o recopilación de
información sobre la Deglución Atípica, como medida de ayuda o apoyo a
padres de niñ@s Síndrome de Down, que están desarrollando esta dificultad
o alteración, así como medida preventiva para aquellos otros, que se
encuentran aún en las primeras fases del proceso de la alimentación,
facilitándoles formas de actuación en las diferentes etapas que éste
comprende.
Es muy importante establecer un equipo de
trabajo entre la logopeda y la familia, para aunar esfuerzos en un
objetivo común.

ETAPA DE LOS PRIMEROS MESES. PREVENCION:
Es especialmente importante estimular la
succión a edades tempranas en los niñ@s Síndrome de Down, debido a los
motivos mencionados con anterioridad ( hipotonía, flaccidez…), por lo que
sería interesante aplicar estos consejos en los momentos de la
alimentación del bebé como método preventivo de problemas de succión del
pezón o la tetina del biberón:
-
Podéis estimular mediante pequeños
movimientos de los mismos ( pezón o tetina) dentro de la boca o alrededor
de los labios.
-
Dar masajes con movimientos suaves de los
dedos en las mejillas de manera circular, o en la barbilla hacia atrás y
abajo.
-
En el momento de la alimentación, hablar
frecuentemente con voz suave reflejando un estado de armonía, nunca de
tensión.
-
Evitar ambientes excesivamente ruidosos.
-
En caso de no admitir bien el pezón o la
tetina en el interior de la boca, impregnarlos con alguna sustancia de
sabor agradable, por ejemplo miel.

Concretamente, en el caso de los biberones,
hay que tener en cuenta además, otros factores importantes como:
-
La posición en la que se realiza la
alimentación, procurando no acostar al bebé demasiado, ya que es mucho más
difícil coordinar el beber, deglutir y respirar, cuando el cuerpo y
particularmente la cabeza están inclinados hacia atrás.

-
Controlar el tipo de tetina ( que no sea
demasiado ancha, ya que esto en muchos casos, unido a la macroglosia,
favorecería la protusión o salida de la lengua de la boca) y perforación
de la misma ( en muchos casos, los padres, suelen “agujerearla” con la
finalidad de aumentar el flujo de líquido que el bebé consume, y también
en demasiados casos éste suele ser demasiado grande y el líquido fluye
continuamente, por lo que en contradicción, no estaremos facilitándole al
bebé la tarea de succionar, sino que provocaremos además que no ejercite
lo suficiente la musculatura buco-lingual, caracterizada por ser
hipotónica en los síndrome de Down).

-
Es importante cuidar la limpieza de la
nariz, previamente al momento de la alimentación. Si se encuentra
obstruida por excesiva secreción de mocos, el bebé tenderá a abrir la boca
para facilitar su respiración, lo que provocaría tiempos de succión más
cortos y tendería a expulsar la tetina de la boca para facilitar la
deglución del líquido y la respiración.
A medida que el niñ@ va creciendo,
intentaremos ir retirando paulatinamente el uso del biberón, ya que su uso
excesivo, puede perjudicar el acto de la deglución, modificando el ascenso
de la lengua y provocando la protusión de la misma y el “chupeteo”.
Comenzaremos retirando los de agua o zumo y dejaremos los de la leche.
Esta sustitución puede hacerse bien por vasos con tapa y dos o tres
perforaciones, por tazas con asas ( cuando la habilidad manual del niñ@ lo
permita), también puede probarse a dar los líquidos con una cucharilla o
con una “pajita”, siempre que ésta no se introduzca en demasía en la boca.
 
En relación al chupete, cabe mencionarse,
que durante la etapa de uso, tendremos especial cuidado en la elección del
mismo, evitando que sea demasiado grande ( para los niñ@s Síndrome de Down
se recomiendan los chupetes anatómicos, ya que se amoldan mejor a sus
características físicas bucales, siendo los de forma de bola menos
aconsejables, ya que promueven la protusión de la lengua para facilitar la
respiración). Al igual que el biberón, la retirada debe ser paulatina,
comenzando por momentos puntuales del día en que el bebé no lo requiera e
iremos generalizando a la hora del sueño, retirándoselo de la boca en
cuanto el niñ@ se haya dormido.
ETAPA DE LAS PAPILLAS – POTITOS Y PURES:
A medida que el niñ@ va creciendo, su dieta
va variando, por lo que vamos incluyendo alimentos más consistentes y no
meramente líquidos, estos alimentos pueden ser: las papillas ( entendiendo
por tal, el alimento que se prepara mezclando harinas con leche o agua ),
potitos ( alimentos triturados con utensilios de cocina ( batidora,
chino...), y los purés ( alimentos cocinados generalmente enteros y
posteriormente aplastados con un tenedor previamente a su ingestión).
Debemos procurar mantener un orden a la hora
de incluir estos alimentos en la dieta del niñ@, ya que vamos a ir
adentrándolo en un mundo de nuevas texturas y sabores y éste puede
producir rechazo. El orden de introducción, sería en primer lugar las
papillas que se irán haciendo cada vez más consistentes o espesas, una vez
que vaya tolerando éstas, iremos introduciendo los potitos, generalmente
de frutas y posteriormente los salados ( verduras, carne, pescado...). Los
potitos deben ir convirtiéndose progresivamente en purés, cada vez menos
triturados, para facilitar que el niñ@ se vaya acostumbrando a la
sensación de los grumos.

Un aspecto importante a tener en cuenta
llegados a esta etapa y en etapas posteriores es que puede producirse, a
medida que vamos incluyendo alimentos nuevos, que el tiempo de permanencia
de éste en la boca, aumente, por lo que tendremos en cuenta este factor, y
procuraremos no agilizar este proceso con prisas, sino que daremos al niñ@
su tiempo, procurando no atosigarle, ya que a medida que se vaya
acostumbrando a ese sabor y textura, el tiempo de permanencia irá
disminuyendo.
ETAPA DE LOS SÓLIDOS:

Esta inclusión de alimentos sólidos
compondría el siguiente paso a la ingesta de purés cada vez más
consistentes, menos triturados, un factor a tener en cuentas sería, que al
principio no es conveniente incluir alimentos en los que se mezclen
diferentes texturas ( Ej: una sopa líquida con trozos de carne ) , ya que
se trata de una experiencia nueva para ell@s. Algunos alimentos que pueden
usarse en esta etapa, podrían ser:

-
VERDURAS Y HORTALIZAS: Zanahoria, inicialmente hervida; tomate crudo;
champiñones; calabaza; patata ( hervidas, en ensaladilla, fritas, al
horno, etc...).
-
PASTAS Y ARROCES: macarrones, raviolis y arroces preparados de numerosas
formas ( recordando que si éstos son caldosos, conviene no mezclar en una
misma cucharada lo líquido y lo sólido).
-
PANES, GALLETAS Y DULCES: se probarán diferentes tipos, en cuanto a
tamaño, textura y sabores, buscando siempre el de mayor agrado para el niñ@.
Al principio se le darán trozos grandes para que ell@s los cojan y se lo
lleven a la boca ( siempre en presencia del adulto) y de esta forma
provocaremos la succión, desgarramiento, mordedura, masticación y
deglución a la vez que el niñ@ experimenta una nueva sensación.

-
CARNES: Una vez que hemos comenzado esta etapa, las carnes, no deberán
triturarse; si el niño tiene excesiva dificultad para tragarla, se
cortarán todas las veces que sea preciso, pero con cuchillo, o en su caso,
pueden usarse carnes picadas, en forma de hamburguesa, albóndigas o
embutidos. El tipo de carne, irá en función de los gustos del niñ@, aunque
se recomienda comenzar por la de pollo, por su textura más suave y
facilidad para la masticación.
-
HUEVOS: preparados en forma de tortillas, duros, fritos, rellenos, etc...

-
FRUTAS: estas al principio, no deben sustituir a la ingesta de la papilla
de frutas, sino que las iremos
introduciendo como postre, o aperitivo a
media mañana, una vez que vayamos descubriendo que el niñ@ las tolera en
forma sólida, pasaremos a usarlas en la merienda, comenzando siempre, por
la de mayor agrado para ell@s. Con estos alimentos, hay que tener en
cuenta algunos consejos, como no usar inicialmente: plátanos, porque se
adhieren en exceso y dificulta la masticación; manzanas, por su excesiva
dureza, cítricos ( naranjas, mandarinas...), por la dificultad que puede
ocasionar el tejido fino que recubre cada gajo o casco a la hora de
tragar.

En general, debe intentarse respetar las preferencias del niñ@ en cuanto a
sabores y texturas, por lo que pueden realizarse diferentes pruebas y
formas de preparación de los alimentos, antes de descartarlo por que
pensemos que no es del agrado del niñ@. Del mismo modo, la apetencia del
niño, puede determinar que incluyamos alimentos cada vez más sólidos en
etapas más tempranas.
AUTOALIMENTACIÓN. UTENSILIOS:
No debemos centrar nuestra atención exclusivamente en que el niñ@ sea
capaz de digerir cualquier tipo de alimento, independientemente de su
textura, sino que al igual que hemos ido modificando su dieta, sus
habilidades y destrezas motrices se van desarrollando y nuestro objetivo
debe ir dirigido a fomentar la autonomía en el momento de la alimentación,
siempre y cuando se cumplan algunos requisitos como que la masticación, el
tiempo de permanencia del alimento en la boca y la deglución se consideren
aceptables, y tenga desarrollados ciertos aspectos motrices ( coordinación
oculo-manual, habilidades manipulativas...), siendo entonces cuando lo
introduciremos en el manejo de los cubiertos y demás enseres, ya que los
pequeñ@s van adquiriendo las destrezas para la autoalimentación de manera
gradual, a lo largo del tiempo, interviniendo en este proceso, el factor
práctica, es decir, permitiéndoles jugar con los utensilios, las bebidas y
las comidas, es como van desarrollando las habilidades para
auto-alimentarse.
A la hora de introducirlos en esta tarea, podemos valernos de las
diferentes opciones y variedades que se encuentran en el mercado, algunos
consejos en la elección de los mismos puede ser:
- VASOS: estos deben adaptarse al desarrollo de las aptitudes motoras, así
como dentro de lo posible a las preferencias del niñ@, para que así sea
más motivador.

Consejos:
- Si el vaso es de plástico, tiene la ventaja de no romperse.
- Puede ser útil servirse inicialmente de los que tiene peso en la base
para aumentar la estabilidad.
- Con una o dos asas, para promover que sea él mismo quien lleve los
líquidos a la boca.
- Con tapa de dos o tres agujeros. La mayoría de estos vasos tiene una
prominencia de varios milímetros en la que se sitúan los orificios, pero
en la medida de lo posible, debe procurarse adquirir aquellos en los que
esa prominencia tenga una altura adecuada, que no provoque el “chupeteo” a
modo de biberón.
- Finalmente, nuestro objetivo será conseguir que el niñ@ acepte el mismo
tipo de vasos o tazas que utiliza diariamente el resto de la familia.

- CUCHARA:
los consejos a seguir en la elección de la
misma pueden ser los siguientes:
- Procurar que su tamaño no provoque que el niño tenga que abrir en exceso
la boca.
- Que no sea demasiado profunda, ni de un material excesivamente duro,
sobre todo a edades tempranas.
- Cuando la llenemos de comida, no colmarla demasiado.

El factor más importante a tener en cuenta a la hora de usar la cuchara,
es que ésta cuando se introduce en la boca, no debe derramar el alimento
en ella, es decir, no debemos inclinar la cuchara, haciendo que el
alimento caiga, sino que debemos introducirla de manera horizontal y dejar
que sean los labios ( sobre todo el superior, el que arrastre la comida
hacia el interior), ya que en caso contrario, estaríamos fomentando la
hipotonía labial que caracteriza a estos niñ@s.
Una vez que el niñ@ se alimente con la cuchara, dejaremos que sea
el/ella la que maneje el cubierto, eligiendo para comenzar, una cuchara
preferiblemente pequeña y de plástico, existen además en el mercado
cucharas con diferentes grados de inclinación en el mango, por lo que
procuraremos escoger aquella de más fácil manejo para el niñ@. A su vez
procuraremos que estos primeros intentos de autoalimentación no se lleven
a cabo con alimentos demasiado líquidos ya que esto supondría un
componente de dificultad añadido a la tarea de aprendizaje del manejo del
cubierto.
- TENEDOR: al igual que en el caso de las cucharas, es recomendable que
sea de tamaño pequeño, de plástico y que al principio sea el adulto quien
lo manipule, quien pinche la comida, y lo introduzca en la boca del niñ@,
para posteriormente dejar que sea el niñ@ quien lo maneje.
- PLATO: En un principio, cuando es el adulto el que alimenta al niñ@, no
es necesario tener en cuenta un factor concreto para la elección del
mismo, sin embargo cuando es el niñ@ quien se auto-alimenta, sería
interesante atender a :
- La estabilidad del mismo, es preferible, que para comenzar, escogiésemos
uno que tuviese peso suficiente en la base o bien una ventosa adherente,
para asegurar el equilibrio de éste en la mesa, cuando esté siendo usado
por el niñ@.
- La profundidad, procuraremos que ésta sea la suficiente para facilitar
al niñ@ la recogida de alimento, cuando éste maneje los cubiertos, etc.
SUGERENCIAS GENERALES:
Una vez expuestas las diferentes etapas en el proceso de alimentación del
niñ@, así como aspectos concretos a tener en cuenta a lo largo de este
proceso, cabe mencionar como factor principal, el TIEMPO, que comportan
cada uno de estos momentos de alimentación, y escasamente mencionado en
los diferentes procesos.
En un principio suele ser prolongado, y va disminuyendo progresivamente a
medida que el niño va tolerando y aceptando los diferentes tipos de
alimentos. En relación a este factor debemos tener en cuenta ideas o
consejos concretos a la hora de enfrentarnos a esta tarea:

- No es aconsejable eternizar el momento de la comida, ya que
conseguiríamos sumir al niñ@ en una tarea pesada, por lo que procuraremos
limitar este tiempo, sobre todo en las comidas principales ( comida,
cena), a un tiempo no superior a una hora.
- El limitar el tiempo de las comidas, no implica acelerar al niñ@ en el
momento de la alimentación, estimulándolo con prisas, sino que
procuraremos que este ritmo sea apropiado y continuo. En el caso de la
autoalimentación, se procurará evitar, en la medida de lo posible, privar
al niñ@ de manejar los cubiertos, para de esta forma finalizar con mayor
prontitud.
- Otro consejo, en sintonía con el anterior, es amenizar el tiempo de las
comidas, hablando distendidamente con el niñ@, cantándole, imitando
onomatopeyas..., para de esta forma, el niñ@ se sienta cómodo y le sea
agradable ese momento y no una dura o ardua tarea, procurando evitar que
sean momentos de silencio y rutina mecánica.
 
Como última anotación, mencionar, que en la mayoría de los casos es el niñ@
el que marca el ritmo de avance en todo este proceso, y que debemos, en la
medida que sea posible, adaptar los medios a ese avance, y en ningún
momento forzar el ritmo, ya que podríamos conseguir en lugar de una
progresión, un retroceso en cualquiera de las etapas.


BIBLIOGRAFÍA:
MARTINEZ ACEBAL, A.; FDEZ. TORAL, J; BERNAL VALLS, J.: “ Síndrome de Down:
aspectos sociológicos, médicos y legales”.
RONDAL, J; PERERA J; NADEL,L.: “ Síndrome de Down: revisión de los últimos
conocimientos”. Espasa
J.R. GALLARDO: “ Manual de Logopedia escolar. Un enfoque práctico".
Ediciones Aljibe.
SERVICIO ARAGONES DE SALUD: “ Guía de salud para el niño y el adolescente
con Síndrome de Down”.
BRANCAL,M.F: “ Logopedia creativa en personas con Síndrome de Down.
Lenguaje y deficiencia intelectual”. Lebón
MOLINA,S: “ Psicopedagogía del niño con Síndrome de Down”. Ediciones Arial.
KUMIN,L: “ Cómo favorecer las habilidades comunicativas de los niños con
Síndrome de Down. Guía para padres”. Piados.
C. AGUSTONI: “ DEGLUCION ATIPICA: Práctica de ejercitación para
reeducación”.
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