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María del Castillo Pérez
Logopeda
Introducción
El
mundo del juego es el medio más natural de los niños para el desarrollo
personal y el aprendizaje positivo. El
juego adquiere en la infancia un valor psicopedagógico evidente siendo la
fuente más importante de progreso y aprendizaje, a través del cual, se
desarrollan una serie de aspectos
cognitivos como la memoria, la atención y el rendimiento. Por otro lado,
fomenta la superación del egocentrismo cognitivo, desarrolla la imaginación y
la creatividad, estimula la construcción y favorece el
desarrollo del lenguaje.
Características del juego
El
juego es uno de los comportamientos más naturales y frecuentes que se dan en la
infancia. A través de los años, numerosos estudios del desarrollo infantil han
centrado sus investigaciones en la observación y análisis de tan particular
conducta, con el objeto de adquirir mayor información sobre las consecuencias
evolutivas que el juego parece tener:
Según autores como
Garvey ( 1977 ) y Bruner (1976) el juego presenta una serie de características
como:
El juego ha sido desde siempre una conducta infantil observada por los psicólogos, por lo tanto se pueden encontrar referencias en todas las perspectivas teóricas que se han tratado en su evolución: Klein (1932), Erikson (1940),etc. Piaget (1962) fué uno de los primeros investigadores que ilustró el papel que el juego tiene en el desarrollo cognitivo.
El juego simbólico en el
niño con SD. Fundamentos teóricos
Los
diversos enfoques psicológicos señalan la importancia del juego y especialmente
del juego simbólico en el desarrollo infantil. Desde perspectivas diferentes
los autores constatan la relación existente entre juego simbólico y desarrollo
evolutivo. Piaget (1963) lo consideró el paso de la inteligencia sensomotora al
pensamiento y como uno de los puntos culminantes del desarrollo humano. Para
Flavell (1975) el juego simbólico desempeña un papel predominante en el
desarrollo de la personalidad. Vigotsky (1967) señaló el aspecto relacional
afectivo de la capacidad de ficción y resaltó la capacidad instrumental del
mismo, un medio que facilita el acceso al pensamiento abstracto.
Autores
tan representativos de la psicología cognitiva actual como Premack y Wooddruf (1978), Leslie ( 1987) y Frith (2000) consideran la ficción como el
inicio o comienzo de la capacidad para entender la cognición misma; proponen
que el juego simbólico es una manifestación temprana de la teoría de la mente
que permitirá acceder al pensamiento y al conocimiento de los estados mentales
propios y ajenos.
El juego simbólico es considerado el precursor de la teoría
de la mente (Leslie,1987) y un marco lúdico donde se manifiestan y exteriorizan
las experiencias sociales y personales. Una capacidad temprana que surge al
finalizar el segundo año de vida y que implica importantes mecanismos y
procesos cognitivos: coordinación de esquemas de comparación de objetos y
personas, analogías y recuerdos que ponen en funcionamiento habilidades motoras y comunicativas. Además el juego es por
sí mismo motivante y predispone al aprendizaje.
La
adquisición y desarrollo de la teoría de la mente permite entender las
relaciones e interacciones que se producen en las relaciones sociales y actuar
en función de ellas. Conocer en qué momento se inicia, cómo y cuál es su
desarrollo en el síndrome de Down a lo largo de su infancia, nos llevará a
elaborar y diseñar programas de intervención temprana que incluyan estos dos
logros tempranos y básicos: juego simbólico y teoría de la mente.
El juego simbólico es considerado también,
un signo precoz de la capacidad comunicativa y subjetiva de los niños
pequeños. El dominio de las interacciones sociales se basa en esta capacidad
para entender y leer el pensamiento, predecir conductas y adecuar las acciones
propias a situaciones determinadas.
Existen
diferencias evolutivas y un patrón de desarrollo del juego simbólico acorde con
la edad cronológica de los niños y las capacidades específicas y fenotípicas de
su síndrome. Los niños con SD suelen
presentan un juego simbólico libre e individual no dirigido, similar al
de los niños sin discapacidad y en edades similares. Presentan un juego de estructura simple hasta
aproximadamente los dos años y medio y es a partir de los 3 años cuando aparece
una estructura cada vez más compleja, menos autoreferencial iniciándose la
imitación de papeles de adultos, imitación que aumenta a partir de los 4 años
aproximadamente. El juego aumenta en complejidad a medida que aumentan sus
capacidades por desarrollo evolutivo, y puede observarse cambios evolutivos
tanto en la estructura del juego como en su contenido.
Los resultados obtenidos en un estudio llevado a cabo
en
Cómo
favorecer el lenguaje en el niño con SD a través del juego. El papel de los
padres
Contemplando la idea de desarrollo proximal de Vigotsky: entendida ésta como la diferencia entre lo que el niño puede hacer solo y lo que puede llegar a hacer con ayuda o directivas, podemos decir que el aprendizaje del niño con SD, puede ser mucho más provechoso si se produce en esa “zona” del niño, es decir cuando está fuera de sus habilidades independientes, pero no demasiado. De esta forma, podemos explicar a los padres lo útil que puede ser su participación en dicho aprendizaje sobre todo si se lleva a cabo a través del juego (como forma lúdica y natural de favorecer la adquisición del lenguaje), siempre y cuando se hagan las adaptaciones pertinentes según las actividades a realizar y posibilidades del niño.
Es importante que el material lúdico sea elegido por el logopeda para que realmente pertenezca a su zona de desarrollo próximo. En el caso de los niños con SD, aunque su pensamiento siga (con retraso y alguna peculiaridad) el curso evolutivo del niño de evolución normal y alcance el juego simbólico y la capacidad de representar (Martínez Abellán, 1998), también se puede presentar en muchos casos, un juego dificultoso y rezagado. No obstante, según algunos estudios, los niños con mayor destreza en el juego simbólico tienen un vocabulario más amplio y más posibilidades de combinar palabras (Johnston, 1994).
Es
deseable por tanto, que se aliente a los padres a participar activamente en los juegos con sus hijos con SD, hacerles
saber que, como compañeros de juegos más expertos en el aspecto
psicolingüístico, pueden favorecer la adquisición del lenguaje, para ello una
buena medida puede ser que no se cansen de hacer preguntas a su hijo dentro del
mismo desarrollo del juego ( tales como: quién , qué cómo, por qué, cuando,
dónde,etc.). En el juego del niño
con su progenitor y los objetos, se entreteje la acción y las señales
comunicativas que la regulan. A medida que el niño se desarrolla, esta señales
dan paso al lenguaje como medio que regula la acción conjunta, dándose una
mutua interpretación de las intenciones y un ajuste recíproco tanto en el
lenguaje como en la acción (Perinat, 1993; Lalueza y Perinat, 1994).A medida
que esta relación emocional se va diversificando, y, el sistema nervioso va
madurando, se va a producir un
desarrollo motriz, que va a permitir al niño iniciarse en la exploración de las
sensaciones extereoceptivas (Wallon, 1964).
A través del juego con los objetos, la mente del niño se abre para entender el
mundo, comprendiendo y asimilando la utilidad y propiedades de los diferentes
objetos que le son presentados. También
podemos obtener información no sólo del nivel cognitivo alcanzado por el
niño, sino de aspectos afectivos del mismo,
pues suele proyectarse más libremente en estas actividades al no tener que
acomodarse a la rigidez de lo real.
Cómo preparar una sesión
lúdica:
El juego como procedimiento metodológico para favorecer el lenguaje:
Partiendo de la concepción del lenguaje como comunicación y del juego como estrategia de intervención y elemento motivador, la creatividad motriz a través del juego constituye un fin en si mismo, el mundo aparte donde el individuo es capaz de representar magistralmente su rol, interaccionar eficazmente consigo mismo y con lo que le rodea, sentir placer y expresar sus más profundos sentimientos y emociones que le permiten realizarse en el estadio inteligente más cualitativo.
El
juego lingüístico como instrumento didáctico es un medio privilegiado para el
lenguaje y la comunicación oral. Mediante el juego, el lenguaje se usa de forma reflexiva, regulada y
desinhibida, permitiéndole al niño con SD activar una serie de conocimientos acerca de los
contenidos de éste, relacionándolos entre sí y facilitándole su aprendizaje (Badía y Vilá, 1993).Para ello,
será necesario planificar actividades centradas en el conocimiento de las
diversa formas de comunicación (tanto oral como escrita) así como de sus contenidos básicos ( de una forma
global y analítica ) y componentes lingüísticos (fonología, semántica,
sintaxis, y pragmática). A su vez, el juego lingüístico, incorpora la
utilización de diversas tareas cognitivas (asociación, clasificación, análisis,
síntesis, elaboración de esquemas, selección de información...) además de desarrollar una serie de actitudes
en el niño, tales como:
Entre los procedimientos
específicos más relevantes utilizados a través
del juego para facilitar la interacción y el lenguaje, cabe destacar las
siguientes técnicas citadas por Frey (1986):
Estas técnicas utilizadas en un contexto lúdico y con juguetes
simbólicos nos pueden proporcionar herramientas
didácticas con las que trabajar aquellas áreas del lenguaje que se
consideren deficitarias o con retraso, sobre todo a nivel expresivo, donde el SD suele presentar mayor dificultad (la
estructura sintáctica de sus frases suele ser simple, además de presentar
dificultades en la construcción gramatical especialmente en estructuras
morfosintácticas).
En cuanto a la evaluación del lenguaje, el juego se presenta como una excelente estrategia que va a proporcionar al logopeda información sobre el nivel cognitivo del niño así como su predisposición a ciertas tareas lingüísticas.
Teniendo
en cuenta la relación entre entrenamiento en juego simbólico y las funciones cognitivas que implican, podemos
considerar que el ejercicio continuo de actividades de pretensión favorece
entre otras conductas (socialización, resolución de problemas ...) el desarrollo
del lenguaje, de esta forma se favorecen aspectos como:
Conclusión
No solo se puede considerar el juego como un agente de placer y de socialización, sino como una actividad que, sin perder su carácter informal y espontáneo y utilizándose de forma continua y previamente planificada, puede ser de gran valor terapéutico en el aprendizaje del lenguaje del niño. Por tanto, el juego simbólico proporciona el medio así como la oportunidad para el ejercicio de habilidades de desarrollo tales como la representación y la comunicación.
Referencias bibliográficas
-
Mª Angeles Lou Royo, Armando Jiménez Correa
( Eds.) Logopedia. Ámbitos de intervención. Ediciones Aljibe, 1999
-
Libby Kumin, Como favorecer las
habilidades comunicativas de los niños
con Síndrome de Down. Guía para padres. Paidós, Barcelona, 1997
-
Mario F. Brancal, Logopedia creativa en
personas con síndrome de Down. Lenguaje y deficiencia mental. Lebón
Referencias informáticas
-
Margarita Vidal Lucena, 2004. “El juego
simbólico y teoría de la mente en el Síndrome de Down”. Unidad de
investigación Fundación Síndrome de Down de Madrid. www.reeduca.com
-
Marcelo Adrián Fuentes, “Jugando y aprendiendo juntos. Un modelo de intervención didáctico para favorecer el desarrollo de los niños y
niñas con Síndrome de Down”. www.educar-argentina.com.ar
/AGO2005/educ104.htm