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ARTICULOS de OPINION

Logopedia

Jerez de la Frontera 16/3/2007


 

“LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA DEL LENGUAJE EN NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN Y SU CONTEXTO FAMILIAR”

María del Castillo Pérez
Logopeda


Introducción

Entendiendo la familia como:” La unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia en común que quiere ser duradero, generándose fuertes sentimientos de pertenencia a ese grupo con un compromiso personal entre sus miembros, estableciéndose intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia” ( según J. Palacios y M. J. Rodrigo, 1998 p. 33) podemos considerar el núcleo familiar, como el ámbito social idóneo para que el niño desarrolle de forma óptima todas aquellas capacidades motoras , cognitivas y por supuesto lingüísticas en sus primeros años de vida. Sin embargo, en el caso del niño con Síndrome de Down (SD), son numerosas las dificultades que van a entorpecer la normal evolución de dichas capacidades a lo largo de su desarrollo, de ahí la necesidad de una adecuada estimulación a edades tempranas.

En contra de lo que muchos padres pueden pensar, la atención que requiere su hijo con SD no depende exclusivamente de una intervención profesional, pues el ofrecer al niño un buen entorno familiar, va a suponer en gran medida no sólo potenciar las capacidades comunicativas del niño, sino su normalización e integración en la sociedad a la que pertenece. Es por ello que en el presente artículo quiero destacar el papel fundamental que desempeña la familia en el buen desarrollo tanto social como lingüístico de su hijo.


Importancia de una estimulación temprana del lenguaje


Los primeros años de vida se caracterizan por ser un período en el que se suceden con gran rapidez una serie de logros a nivel motor y cognitivo muy importantes (entre ellos el lenguaje oral) y en el que se establecen las primeras relaciones con determinados adultos (padres). En definitiva, se van estableciendo una serie de conductas básicas que van a continuar madurando y evolucionando en edades posteriores. Por otro lado, cabe destacar que a través del lenguaje se desarrolla el proceso de socialización, indispensable para la independencia y autonomía del individuo, siendo además la llave que permite el acceso a niveles superiores de aprendizaje.

Cuando se trata de un niño con SD a estas primeras adquisiciones que hemos mencionado anteriormente, se les van a sumar ciertas dificultades (sensoriales, físicas y cognitivas) que van a afectar fundamentalmente al buen desarrollo de sus habilidades comunicativas, motivo por el cual, no debemos dejar que sean dirigidas exclusivamente por el azar. En estos casos, la estimulación natural espontánea a veces no es suficiente, pues no nos asegura que el niño con dificultades de aprendizaje tenga las oportunidades precisas y suficientes que le permitan un sano y positivo desarrollo lingüístico, de ahí la idea de ayudar, orientar y guiar dicho desarrollo infantil desde las primeras edades, pues un control sistemático del mismo desde el nacimiento, nos va a permitir prevenir y facilitar ciertos procesos madurativos y de aprendizaje, interviniendo con estrategias de actuación más específicas en los casos necesarios. Este control también lo pueden realizar diariamente los padres vigilando y atendiendo las necesidades que presenta su hijo. Por otro lado, la evolución del niño con SD, será seguida por los profesionales de este campo que en su momento sean más oportunos (psicólogo, logopeda).

Lo que se pretende mediante una estimulación temprana es favorecer el aprendizaje, no forzarlo, ofreciendo al niño la oportunidad de explorar, memorizar, observar, fortalecer su capacidad para adaptarse a las condiciones de su entorno, ir conociendo sus posibilidades y limitaciones lingüísticas. No interesa tanto la edad cronológica en las que se realizan estas adquisiciones básicas, sino el respetar su propio ritmo de desarrollo.
El fin último de establecer pautas de desarrollo a partir de la edad cronológica, es orientarse y conocer si los puntos clave de desarrollo sufren grandes desviaciones o se mantienen dentro de un intervalo posible y ante la duda, consultar siempre al logopeda sobre si las conductas observadas requieren una mayor o menor atención.

Desde el punto de vista anatómico, la plasticidad del sistema nervioso central también va a jugar un papel fundamental en las primeras etapas del desarrollo. Según estudios, esta plasticidad neuronal posibilita la existencia de modificaciones de determinados circuitos neuronales así como el incremento de nuevas conexiones sinápticas y extensiones dendríticas.
Dicha plasticidad junto a un ambiente estimulador es capaz de modificar la función y la estructura cerebral, de forma que la experiencia puede tener consecuencias en diferentes niveles de integración más o menos perdurables. ( Dierssen , 1994), así pues, parece que las adición sináptica se asocia al aprendizaje, más que con las demandas de actividad ( San Salvador, 1987; Greenough, 1983; Greenough y otros, 1993)
En efecto, el cerebro en desarrollo puede ser modificado por la experiencia mediante la ejercitación y estimulación sensoriales. Está claro que se revelan acontecimientos neurofisiológicos en respuesta a la experiencia, lo que permite al cerebro reorganizarse. Éste es por tanto, un fuerte argumento a favor de la intervención temprana, por cuanto las experiencias se traducen en cambios concretos al nivel del sistema nerviosos y de la conducta.
De todo lo anteriormente mencionado se desprenden dos suposiciones que proporcionan el fundamento de la A.T:


1. El hecho de que los problemas genéticos o biológicos pueden ser superados o atenuados
2. La suposición de que la experiencia temprana es importante para el desarrollo de los niños con SD.
 


Estimulación del lenguaje: una acción conjunta entre padres y logopeda

Cuando los padres de un niño con SD deciden que su hijo reciba atención logopédica, se debe hacer una puesta en común entre el profesional que lo va a atender y la familia. De un lado, el logopeda elaborará un plan terapéutico el cual será flexible y adaptado a las necesidades educativas del niño, y del otro, la colaboración de la familia será fundamental para la generalización de sus aprendizajes adquiridos durante las sesiones de logopedia.
En este sentido, será el profesional el que ayude a los padres a tomar una actitud positiva hacia su hijo no centrando la mirada sólo en las limitaciones del niño, sino contemplando sus posibilidades, pues es mucha la importancia que tiene la implicación de la familia como un medio más de actuación positiva hacia el niño con SD.

Teniendo en cuenta que siendo el lenguaje el principal criterio de desarrollo mental que la familia contempla en su hijo con SD, es el logopeda el que debe tranquilizar a los padres mediante consejos claros acerca de la interacción comunicacional positiva, informándoles acerca de la importancia que tiene la manera de dirigirse lingüísticamente al niño, las características de los intercambios verbales para que su influencia sea lo más favorecedora en el futuro desarrollo lingüístico, comunicacional social y cognitivo. Aún cuando sin dejar de ser realista, hacerles ver que en gran medida, tal desarrollo va a depender de las aptitudes del niño. En este sentido, no se puede fijar el momento en el que se va iniciar el lenguaje, ni si después progresará regularmente. Es necesario saber esperar, y volcarse en la adecuación de la estimulación lingüística hacia el pequeño con SD de manera independiente a la aparición de sus emisiones verbales, (André Rey, 1980) ya que, mayoritariamente el lenguaje comprensivo antecede al expresivo.

En cuanto al entorno familiar en que se mueve el niño, se debe intentar permanentemente mejorar la calidad de la comunicación entre padres- hijo por su repercusión en el posterior desarrollo del lenguaje.


Algunos aspectos a tener en cuenta frente a la estimulación del lenguaje en los niños con SD


Enseñar a un niño con SD a comunicarse no difiere mucho de lo que se le enseña a cualquier otro niño. Bien es verdad, que hay que darles más tiempo, insistir más en la práctica, tener más paciencia y procurar mantenerse informados, sin dejar nunca de seguir las recomendaciones por parte de los profesionales para aprovechar al máximo el potencial del niño.

Aún siendo el lenguaje una de las áreas del desarrollo más afectadas y en la que se presenta un mayor retraso y dificultad de aprendizaje ( Fishler, Share y Koch, 1964), la evolución a través de las distintas etapas y niveles lingüísticos sigue la misma trayectoria que en los niños sin SD, aunque necesitan más tiempo para madurar las distintas adquisiciones correspondientes a cada momento del desarrollo( al menos durante los primeros años). Conociendo el proceso evolutivo esperado según las distintas edades, así como las particularidades propias del lenguaje en el SD, se podrán ofrecer más oportunidades para facilitar la aparición de nuevas adquisiciones.

Son múltiples los estudios acerca del desarrollo del lenguaje en niños con SD que pueden servir de guía de cara a una estimulación temprana, de esta forma sabiendo cómo evoluciona el niños en las distintas etapas de adquisición del lenguaje, sabremos actuar en consecuencia. De esta forma podemos mencionar que hay numerosas investigaciones acerca del lenguaje del niño con SD que demuestran que éste suele ser menos contingente en los diálogos con el adulto , presenta menos seguimiento visual, tiene menos vocalizaciones, menos respuestas comunicativas o expresivas en general y bajo nivel de respuesta, lo que no quiere decir que no sea capaz de responder a los mismos estímulos que otros niños, es más según estudios el desarrollo vocal prelingüístico aunque sigue patrones de desarrollo dentro del intervalo normal , el periodo de balbuceo puede durar más ( puede extenderse a todo el segundo año). Hacia el final del primer año ya se puede estimular al niño sin dificultades con palabras aisladas, en el caso del SD debería ser igual, sólo que en este caso los padres deben saber que es probable que la aptitud del niño para imitar esas palabras o producirlas espontáneamente se retrase un poco. Sin embargo hay que tener en cuenta que todo no es lenguaje oral, también hay una serie de aspectos del habla como son la prosodia, la entonación, etc. que sin duda despertará en el niño necesidad de comunicación y afecto.
También hay que respetar la posible lentitud en los tiempos de reacción, la fragilidad comunicativa o los pocos comportamientos exploratorios.

Es sabido que los niños con SD presentan problemas que pueden manifestarse en una dificultad concreta para adquirir el lenguaje, sobre todo a nivel expresivo, ya que son especialmente susceptibles de presentar alteraciones en su sistema fonoarticulatorio ( suelen presentar anomalías tales como: maxilar pequeño, lengua prominente, hipotonía muscular, maloclusión, entre otras) (Ruiz, 1997) además de hipoacusias (se estima que entre el 65% y el 80% de niños con SD presentan pérdidas auditivas, lo que dificultará la recepción del mensaje oral afectando a su vez a la posterior adquisición del habla.)

En líneas generales, se puede decir que aunque la limitación intelectual no suele producir una conducta lingüística extravagante, si se produce una detención en etapas primitivas, pero normales del desarrollo.
De hecho, existe necesidad de comunicación al igual que los niños que no presentan retraso en su lenguaje.


Pautas a seguir


Está claro que ayudar a un niño con SD para que desarrolle unas óptimas facultades de comunicación requiere una labor de equipo entre padres y logopeda, es por ello fundamental que los padres sigan unas directrices para que el niño aprenda determinadas formas de comunicación y a tener experiencias lingüísticas tanto en su vida familiar como comunitaria.
Antes que nada, el logopeda deberá intentar saber cuales son las competencias lingüísticas existentes mediante una evaluación y ubicar al niño en su “momento evolutivo”. Posteriormente, elaborará un programa de intervención e informará a los padres de los objetivos propuestos acordes a su edad de desarrollo, así como de los siguientes pasos a seguir en su posible evolución y actuar en consecuencia.


A continuación se detallan algunas recomendaciones sobre cómo favorecer las habilidades comunicativas y lingüísticas del niño con SD en el entorno familiar:


- Conocer la importancia que presenta el habla que se dirige al niño en su desarrollo pre-lingüístico. Hay estudios que proveen evidencias directas de la relación entre el tipo de lenguaje al que se ven expuestos los niños y su crecimiento del vocabulario, es decir las palabras más rápidamente adquiridas son aquellas de mayor frecuencia en el habla materna.

- Captar la atención del niño desde un medio tranquilo con estímulos individualizados y no caer en excesos de intensidad o número poco diferenciados o en presencia de medios ruidosos.

- Impregnar de comunicados todos los actos en los que se satisfacen las necesidades del niño: alimentación, juego, higiene… Mantener la proximidad física, hablar al niño armoniosamente sin preocuparse de que no nos entienda lo que se le dice, ya que existen otros aspectos como variaciones tonales que van adiestrando la audición y percepción hacia los sonidos humanos.

- Dejar que el niño actúe como observador de su entorno para posteriormente ofrecerle la oportunidad de que participe más activamente. Procurar que las producciones dirigidas al niño sean las adecuadas primando la calidad en tal adaptación ante la cantidad.

- Adecuar los enunciados a su nivel de competencia lingüística. No es procedente utilizar enunciados que superen ampliamente las posibilidades de comprensión y comunicación del niño (lo que no quiere decir que se utilice un lenguaje infantilizado).

- Centrar los diálogos en temas de interés del niño y cercanos a su rutina diaria.

- Es conveniente estar al tanto permanentemente de cuales son los temas que se tratan en el colegio. Pues dicho vocabulario precisará más repetición y redundancia para ser adquirido.


- Pensar que con una intervención conjunta (padres- logopeda) la enseñanza y el aprendizaje precederán y acelerarán el desarrollo del lenguaje. De esta forma entre padres y profesional debe prevalecer una comunicación honesta, voluntad de compartir información y frecuentes contactos.

- Es preciso andamiar su aprendizaje mediante estructuras correctas facilitadas por el adulto para que el niño vaya progresando, haciéndole ver que puede realizar la tarea que le encomienda y que su éxito es una consecuencia de su esfuerzo y aprendizaje de las estrategias que se le enseña. Del mismo modo entender los fallos como una señal de que se precisa más esfuerzo o un cambio en el sistema, pero nunca como una incapacidad que afecte a su autoestima. (Zonas de desarrollo próximo de Vigotsky).


- Es esencial la colaboración del hogar como continuidad para afianzar unas adquisiciones, modificar una actitud negligente o estimular una conducta psicolingüística válida…

- Pensando en el niño y su horario escolar (actividades extraescolares, desplazamientos etc.), se recomienda liberarlo de una ejercitación terapéutica permanente, que prime el sentido común y aprovechar para compartir cariño en los pocos ratos de ocio que se tengan.

- Evitar adoptar el rol de logopeda casero “...Cuídense los padres de convertirse en profesores durante excesivo tiempo renunciando a su papel de padres, pues son muchas las personas que pueden enseñar a sus hijos pero sólo ellos pueden hacer de padres” ( según Pueschell, 1991, citado por Mario F. Brancal)

- Es importante que los ejercicios llevados a cabo con el niño formen parte de su vida cotidiana tanto en la casa como en el colegio y que a partir de ellos surjan nuevas formas de relacionarse con los demás, nuevos ejercicios, nuevos juegos.


- Utilizar estrategias para dirigirse al niño tales como “La gramaticalidad garantizada” ( Rondal y Ling, 1997) ( Habla abreviada y simplificada según las características cognitivas y lingüísticas del niño). Pues, la producción del lenguaje adulto permite al niño disponer permanentemente de pruebas positivas para evaluar por comparación la gramaticalidad de sus propios enunciados. Las imitaciones exactas y las expansiones adecuadas seguramente contribuyen en este proceso de enriquecimiento lingüístico.


Bibliografía:

- Libby Kumin, “Como favorecer las habilidades comunicativas de los niños con Síndrome de Down”. Guía para padres. Paidós, Barcelona, 1997
- Milagros Damián, “Estimulación temprana para niños con síndrome de Down”. Manual de desarrollo del lenguaje. Trillas, Eduforma, Sevilla, 2005
- Mario F. Brancal, “Logopedia creativa en personas con síndrome de Down. Lenguaje y deficiencia mental. Lebón
- Margarita Vidal Lucena y Juan Díaz Curiel, “Atención temprana”. Guía práctica para la estimulación del niño de 0 a 3 años. CEPES
- Jon F. Miller, Mark Leddy, Lewis A. Leavit. “Síndrome de Down: comunicación, lenguaje y habla.” Masson. Fundación Síndrome de Down de Cantabria.
- Felipe Hurtado, “El lenguaje de los niños con Síndrome de Down.” Promolibro, Valencia
- J. Palacios, J. M. Rodrigo, “Familia y desarrollo humano” Alianza Editorial, Madrid, 1998.
- Isidoro Candel Gil, “ Atención temprana. Niños con Síndrome de Down y otros problemas del desarrollo.”, Federación española del síndrome de Down (FEISD), Madrid.