“LA ESTIMULACIÓN TEMPRANA DEL LENGUAJE EN
NIÑOS CON SÍNDROME DE DOWN Y SU CONTEXTO FAMILIAR”
María del Castillo Pérez
Logopeda
Introducción

Entendiendo la familia como:” La unión de personas que comparten un
proyecto vital de existencia en común que quiere ser duradero, generándose
fuertes sentimientos de pertenencia a ese grupo con un compromiso personal
entre sus miembros, estableciéndose intensas relaciones de intimidad,
reciprocidad y dependencia” ( según J. Palacios y M. J. Rodrigo, 1998 p.
33) podemos considerar el núcleo familiar, como el ámbito social idóneo
para que el niño desarrolle de forma óptima todas aquellas capacidades
motoras , cognitivas y por supuesto lingüísticas en sus primeros años de
vida. Sin embargo, en el caso del niño con Síndrome de Down (SD), son
numerosas las dificultades que van a entorpecer la normal evolución de
dichas capacidades a lo largo de su desarrollo, de ahí la necesidad de una
adecuada estimulación a edades tempranas.
En contra de lo que muchos padres pueden pensar, la atención que requiere
su hijo con SD no depende exclusivamente de una intervención profesional,
pues el ofrecer al niño un buen entorno familiar, va a suponer en gran
medida no sólo potenciar las capacidades comunicativas del niño, sino su
normalización e integración en la sociedad a la que pertenece. Es por ello
que en el presente artículo quiero destacar el papel fundamental que
desempeña la familia en el buen desarrollo tanto social como lingüístico
de su hijo.
Importancia de una estimulación temprana del lenguaje
Los primeros años de vida se caracterizan por ser un período en el que se
suceden con gran rapidez una serie de logros a nivel motor y cognitivo muy
importantes (entre ellos el lenguaje oral) y en el que se establecen las
primeras relaciones con determinados adultos (padres). En definitiva, se
van estableciendo una serie de conductas básicas que van a continuar
madurando y evolucionando en edades posteriores. Por otro lado, cabe
destacar que a través del lenguaje se desarrolla el proceso de
socialización, indispensable para la independencia y autonomía del
individuo, siendo además la llave que permite el acceso a niveles
superiores de aprendizaje.
Cuando se trata de un niño con SD a estas primeras adquisiciones que hemos
mencionado anteriormente, se les van a sumar ciertas dificultades
(sensoriales, físicas y cognitivas) que van a afectar fundamentalmente al
buen desarrollo de sus habilidades comunicativas, motivo por el cual, no
debemos dejar que sean dirigidas exclusivamente por el azar. En estos
casos, la estimulación natural espontánea a veces no es suficiente, pues
no nos asegura que el niño con dificultades de aprendizaje tenga las
oportunidades precisas y suficientes que le permitan un sano y positivo
desarrollo lingüístico, de ahí la idea de ayudar, orientar y guiar dicho
desarrollo infantil desde las primeras edades, pues un control sistemático
del mismo desde el nacimiento, nos va a permitir prevenir y facilitar
ciertos procesos madurativos y de aprendizaje, interviniendo con
estrategias de actuación más específicas en los casos necesarios. Este
control también lo pueden realizar diariamente los padres vigilando y
atendiendo las necesidades que presenta su hijo. Por otro lado, la
evolución del niño con SD, será seguida por los profesionales de este
campo que en su momento sean más oportunos (psicólogo, logopeda).
Lo que se pretende mediante una estimulación temprana es favorecer el
aprendizaje, no forzarlo, ofreciendo al niño la oportunidad de explorar,
memorizar, observar, fortalecer su capacidad para adaptarse a las
condiciones de su entorno, ir conociendo sus posibilidades y limitaciones
lingüísticas. No interesa tanto la edad cronológica en las que se realizan
estas adquisiciones básicas, sino el respetar su propio ritmo de
desarrollo.
El fin último de establecer pautas de desarrollo a partir de la edad
cronológica, es orientarse y conocer si los puntos clave de desarrollo
sufren grandes desviaciones o se mantienen dentro de un intervalo posible
y ante la duda, consultar siempre al logopeda sobre si las conductas
observadas requieren una mayor o menor atención.
Desde el punto de vista anatómico, la plasticidad del sistema nervioso
central también va a jugar un papel fundamental en las primeras etapas del
desarrollo. Según estudios, esta plasticidad neuronal posibilita la
existencia de modificaciones de determinados circuitos neuronales así como
el incremento de nuevas conexiones sinápticas y extensiones dendríticas.
Dicha plasticidad junto a un ambiente estimulador es capaz de modificar la
función y la estructura cerebral, de forma que la experiencia puede tener
consecuencias en diferentes niveles de integración más o menos
perdurables. ( Dierssen , 1994), así pues, parece que las adición
sináptica se asocia al aprendizaje, más que con las demandas de actividad
( San Salvador, 1987; Greenough, 1983; Greenough y otros, 1993)
En efecto, el cerebro en desarrollo puede ser modificado por la
experiencia mediante la ejercitación y estimulación sensoriales. Está
claro que se revelan acontecimientos neurofisiológicos en respuesta a la
experiencia, lo que permite al cerebro reorganizarse. Éste es por tanto,
un fuerte argumento a favor de la intervención temprana, por cuanto las
experiencias se traducen en cambios concretos al nivel del sistema
nerviosos y de la conducta.
De todo lo anteriormente mencionado se desprenden dos suposiciones que
proporcionan el fundamento de la A.T:
1. El hecho de que los problemas genéticos o biológicos pueden ser
superados o atenuados
2. La suposición de que la experiencia temprana es importante para el
desarrollo de los niños con SD.
Estimulación del lenguaje: una acción conjunta entre padres y logopeda
Cuando los padres de un niño con SD deciden que su hijo reciba atención
logopédica, se debe hacer una puesta en común entre el profesional que lo
va a atender y la familia. De un lado, el logopeda elaborará un plan
terapéutico el cual será flexible y adaptado a las necesidades educativas
del niño, y del otro, la colaboración de la familia será fundamental para
la generalización de sus aprendizajes adquiridos durante las sesiones de
logopedia.
En este sentido, será el profesional el que ayude a los padres a tomar una
actitud positiva hacia su hijo no centrando la mirada sólo en las
limitaciones del niño, sino contemplando sus posibilidades, pues es mucha
la importancia que tiene la implicación de la familia como un medio más de
actuación positiva hacia el niño con SD.
Teniendo en cuenta que siendo el lenguaje el principal criterio de
desarrollo mental que la familia contempla en su hijo con SD, es el
logopeda el que debe tranquilizar a los padres mediante consejos claros
acerca de la interacción comunicacional positiva, informándoles acerca de
la importancia que tiene la manera de dirigirse lingüísticamente al niño,
las características de los intercambios verbales para que su influencia
sea lo más favorecedora en el futuro desarrollo lingüístico,
comunicacional social y cognitivo. Aún cuando sin dejar de ser realista,
hacerles ver que en gran medida, tal desarrollo va a depender de las
aptitudes del niño. En este sentido, no se puede fijar el momento en el
que se va iniciar el lenguaje, ni si después progresará regularmente. Es
necesario saber esperar, y volcarse en la adecuación de la estimulación
lingüística hacia el pequeño con SD de manera independiente a la aparición
de sus emisiones verbales, (André Rey, 1980) ya que, mayoritariamente el
lenguaje comprensivo antecede al expresivo.
En cuanto al entorno familiar en que se mueve el niño, se debe intentar
permanentemente mejorar la calidad de la comunicación entre padres- hijo
por su repercusión en el posterior desarrollo del lenguaje.
Algunos aspectos a tener en cuenta frente a la estimulación del
lenguaje en los niños con SD
Enseñar a un niño con SD a comunicarse no difiere mucho de lo que se le
enseña a cualquier otro niño. Bien es verdad, que hay que darles más
tiempo, insistir más en la práctica, tener más paciencia y procurar
mantenerse informados, sin dejar nunca de seguir las recomendaciones por
parte de los profesionales para aprovechar al máximo el potencial del
niño.
Aún siendo el lenguaje una de las áreas del desarrollo más afectadas y en
la que se presenta un mayor retraso y dificultad de aprendizaje ( Fishler,
Share y Koch, 1964), la evolución a través de las distintas etapas y
niveles lingüísticos sigue la misma trayectoria que en los niños sin SD,
aunque necesitan más tiempo para madurar las distintas adquisiciones
correspondientes a cada momento del desarrollo( al menos durante los
primeros años). Conociendo el proceso evolutivo esperado según las
distintas edades, así como las particularidades propias del lenguaje en el
SD, se podrán ofrecer más oportunidades para facilitar la aparición de
nuevas adquisiciones.
Son múltiples los estudios acerca del desarrollo del lenguaje en niños con
SD que pueden servir de guía de cara a una estimulación temprana, de esta
forma sabiendo cómo evoluciona el niños en las distintas etapas de
adquisición del lenguaje, sabremos actuar en consecuencia. De esta forma
podemos mencionar que hay numerosas investigaciones acerca del lenguaje
del niño con SD que demuestran que éste suele ser menos contingente en los
diálogos con el adulto , presenta menos seguimiento visual, tiene menos
vocalizaciones, menos respuestas comunicativas o expresivas en general y
bajo nivel de respuesta, lo que no quiere decir que no sea capaz de
responder a los mismos estímulos que otros niños, es más según estudios el
desarrollo vocal prelingüístico aunque sigue patrones de desarrollo dentro
del intervalo normal , el periodo de balbuceo puede durar más ( puede
extenderse a todo el segundo año). Hacia el final del primer año ya se
puede estimular al niño sin dificultades con palabras aisladas, en el caso
del SD debería ser igual, sólo que en este caso los padres deben saber que
es probable que la aptitud del niño para imitar esas palabras o
producirlas espontáneamente se retrase un poco. Sin embargo hay que tener
en cuenta que todo no es lenguaje oral, también hay una serie de aspectos
del habla como son la prosodia, la entonación, etc. que sin duda
despertará en el niño necesidad de comunicación y afecto.
También hay que respetar la posible lentitud en los tiempos de reacción,
la fragilidad comunicativa o los pocos comportamientos exploratorios.
Es sabido que los niños con SD presentan problemas que pueden manifestarse
en una dificultad concreta para adquirir el lenguaje, sobre todo a nivel
expresivo, ya que son especialmente susceptibles de presentar alteraciones
en su sistema fonoarticulatorio ( suelen presentar anomalías tales como:
maxilar pequeño, lengua prominente, hipotonía muscular, maloclusión, entre
otras) (Ruiz, 1997) además de hipoacusias (se estima que entre el 65% y el
80% de niños con SD presentan pérdidas auditivas, lo que dificultará la
recepción del mensaje oral afectando a su vez a la posterior adquisición
del habla.)
En líneas generales, se puede decir que aunque la limitación intelectual
no suele producir una conducta lingüística extravagante, si se produce una
detención en etapas primitivas, pero normales del desarrollo.
De hecho, existe necesidad de comunicación al igual que los niños que no
presentan retraso en su lenguaje.
Pautas a seguir
Está claro que ayudar a un niño con SD para que desarrolle unas óptimas
facultades de comunicación requiere una labor de equipo entre padres y
logopeda, es por ello fundamental que los padres sigan unas directrices
para que el niño aprenda determinadas formas de comunicación y a tener
experiencias lingüísticas tanto en su vida familiar como comunitaria.
Antes que nada, el logopeda deberá intentar saber cuales son las
competencias lingüísticas existentes mediante una evaluación y ubicar al
niño en su “momento evolutivo”. Posteriormente, elaborará un programa de
intervención e informará a los padres de los objetivos propuestos acordes
a su edad de desarrollo, así como de los siguientes pasos a seguir en su
posible evolución y actuar en consecuencia.
A continuación se detallan algunas recomendaciones sobre
cómo favorecer las habilidades comunicativas y lingüísticas del niño con
SD en el entorno familiar:
- Conocer la importancia que presenta el habla que se dirige al niño en su
desarrollo pre-lingüístico. Hay estudios que proveen evidencias directas
de la relación entre el tipo de lenguaje al que se ven expuestos los niños
y su crecimiento del vocabulario, es decir las palabras más rápidamente
adquiridas son aquellas de mayor frecuencia en el habla materna.
- Captar la atención del niño desde un medio tranquilo con estímulos
individualizados y no caer en excesos de intensidad o número poco
diferenciados o en presencia de medios ruidosos.
- Impregnar de comunicados todos los actos en los que se satisfacen las
necesidades del niño: alimentación, juego, higiene… Mantener la proximidad
física, hablar al niño armoniosamente sin preocuparse de que no nos
entienda lo que se le dice, ya que existen otros aspectos como variaciones
tonales que van adiestrando la audición y percepción hacia los sonidos
humanos.
- Dejar que el niño actúe como observador de su entorno para
posteriormente ofrecerle la oportunidad de que participe más activamente.
Procurar que las producciones dirigidas al niño sean las adecuadas
primando la calidad en tal adaptación ante la cantidad.
- Adecuar los enunciados a su nivel de competencia lingüística. No es
procedente utilizar enunciados que superen ampliamente las posibilidades
de comprensión y comunicación del niño (lo que no quiere decir que se
utilice un lenguaje infantilizado).
- Centrar los diálogos en temas de interés del niño y cercanos a su rutina
diaria.
- Es conveniente estar al tanto permanentemente de cuales son los temas
que se tratan en el colegio. Pues dicho vocabulario precisará más
repetición y redundancia para ser adquirido.
- Pensar que con una intervención conjunta (padres- logopeda) la enseñanza
y el aprendizaje precederán y acelerarán el desarrollo del lenguaje. De
esta forma entre padres y profesional debe prevalecer una comunicación
honesta, voluntad de compartir información y frecuentes contactos.
- Es preciso andamiar su aprendizaje mediante estructuras correctas
facilitadas por el adulto para que el niño vaya progresando, haciéndole
ver que puede realizar la tarea que le encomienda y que su éxito es una
consecuencia de su esfuerzo y aprendizaje de las estrategias que se le
enseña. Del mismo modo entender los fallos como una señal de que se
precisa más esfuerzo o un cambio en el sistema, pero nunca como una
incapacidad que afecte a su autoestima. (Zonas de desarrollo próximo de
Vigotsky).
- Es esencial la colaboración del hogar como continuidad para afianzar
unas adquisiciones, modificar una actitud negligente o estimular una
conducta psicolingüística válida…
- Pensando en el niño y su horario escolar (actividades extraescolares,
desplazamientos etc.), se recomienda liberarlo de una ejercitación
terapéutica permanente, que prime el sentido común y aprovechar para
compartir cariño en los pocos ratos de ocio que se tengan.
- Evitar adoptar el rol de logopeda casero “...Cuídense los padres de
convertirse en profesores durante excesivo tiempo renunciando a su papel
de padres, pues son muchas las personas que pueden enseñar a sus hijos
pero sólo ellos pueden hacer de padres” ( según Pueschell, 1991, citado
por Mario F. Brancal)
- Es importante que los ejercicios llevados a cabo con el niño formen
parte de su vida cotidiana tanto en la casa como en el colegio y que a
partir de ellos surjan nuevas formas de relacionarse con los demás, nuevos
ejercicios, nuevos juegos.
- Utilizar estrategias para dirigirse al niño tales como “La
gramaticalidad garantizada” ( Rondal y Ling, 1997) ( Habla abreviada y
simplificada según las características cognitivas y lingüísticas del
niño). Pues, la producción del lenguaje adulto permite al niño disponer
permanentemente de pruebas positivas para evaluar por comparación la
gramaticalidad de sus propios enunciados. Las imitaciones exactas y las
expansiones adecuadas seguramente contribuyen en este proceso de
enriquecimiento lingüístico.
Bibliografía:
- Libby Kumin, “Como favorecer las habilidades comunicativas de los niños
con Síndrome de Down”. Guía para padres. Paidós, Barcelona, 1997
- Milagros Damián, “Estimulación temprana para niños con síndrome de Down”.
Manual de desarrollo del lenguaje. Trillas, Eduforma, Sevilla, 2005
- Mario F. Brancal, “Logopedia creativa en personas con síndrome de Down.
Lenguaje y deficiencia mental. Lebón
- Margarita Vidal Lucena y Juan Díaz Curiel, “Atención temprana”. Guía
práctica para la estimulación del niño de 0 a 3 años. CEPES
- Jon F. Miller, Mark Leddy, Lewis A. Leavit. “Síndrome de Down:
comunicación, lenguaje y habla.” Masson. Fundación Síndrome de Down de
Cantabria.
- Felipe Hurtado, “El lenguaje de los niños con Síndrome de Down.”
Promolibro, Valencia
- J. Palacios, J. M. Rodrigo, “Familia y desarrollo humano” Alianza
Editorial, Madrid, 1998.
- Isidoro Candel Gil, “ Atención temprana. Niños con Síndrome de Down y
otros problemas del desarrollo.”, Federación española del síndrome de Down
(FEISD), Madrid.