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manuel aranda
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comprometido.
El presidente posa con algunos niños de la
asociación en la nueva biblioteca |
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ARANTXA CALA
jerez. – Tan
sólo cuatro meses en este cargo y está que no para.
– La verdad es que sí. Tenemos
ahora un montón de actividades benéficas y esto es muy buena
señal. Significa que las entidades se están involucrando con
nosotros. De hecho, ya tenemos para las Navidades previstas
diversas iniciativas como el calendario que este año tendrá
una tirada de 20.000 ejemplares.
– ¿Su incorporación conlleva
novedades?
– Bueno, esta asociación
comenzó hace ahora diez años y hoy hay cincuenta familias. En
todo este tiempo hemos recibido muchas ayudas desde el SAS
hasta asociaciones como La Gotera de Lazotea. Yo lo que voy es
a seguir insistiendo en este tema para que no perdamos el
apoyo de nadie. Por otra parte, está claro que continuaré
reforzando y apoyando al niño para que sea una persona libre.
Nuestro proyecto se basa en tres pilares: la escuela, la
familia y el centro. Aunque somos una directiva nueva lo que
queremos es contar con la participación de todos. Aquí todos
valemos. No tenemos un sistema presidencial ni personal. Somos
muchos padres y cada uno tenemos una habilidad o entendemos de
algo. Otro de nuestros objetivos es apoyar a nuestro socios
colaboradores que son los que nos respaldan económicamente en
gran medida, además de entidades privadas y las
administraciones, que bueno, no colaboran todo lo que
quisiéramos.
– ¿Cómo llegó usted a la
asociación?
– Yo tengo un hijo con Síndrome
de Down, con cinco años, que se llama Alejandro y en mi
familia creemos mucho en el movimiento asociativo, de hecho
provengo del Movimiento Scout Católico y sé que son una buena
herramienta y posibilitadores de experiencias para que cuando
haya tres o cuatro personas que tengan el mismo caso, pues que
se asocien y luchen por los mismos intereses. Al fin y al
cabo, los intereses que tenemos son los mismos que es el
bienestar de nuestros hijos con la sociedad educativa. Mi hijo
entró en la asociación con tan sólo días y ya está
escolarizado.
– ¿Cómo fueron los primeros
momentos con vuestro hijo?
– Al principio teníamos cierta
incertidumbre y miedo a lo desconocido. Lo que sí está claro
es que cuando te encuentras con esta noticia enseguida recibes
el apoyo de la gente con experiencia. Ahora lo que tengo son
solamente buenos recuerdos. Y pienso en lo que me decía la
gente: en que tengo un hijo con un handicap pero si lucho,
trabajo y lo quiero como a mi otro hijo, terminará siendo una
persona totalmente libre. Creo que al fin y al cabo es nuestro
objetivo final. El trabajar por la calidad de las personas con
Síndrome de Down no es otra cosa que desear para ellos lo que
deseas para el resto de tus hijos y que sean libres.
– ¿Qué se hace desde el
centro para conseguir esa libertad?
– Nuestra labor es de apoyo y
de educar para la vida. Lo que tenemos claro es que las
personas con Síndrome de Down aprende a leer, sumar..., pero
lo que tienen que aprender es a ser ciudadanos y por esto
trabajamos las habilidades sociales. Para nosotros es muy
importante que nuestros hijos no estén sólo en colegios
integrados, sino que sean ciudadanos de primera en esas clases
y que puedan desenvolverse en el colegio. Tanto o más
importante es que se tengan actitudes de conocimientos como
las habilidades sociales. En el centro trabajamos la
logopedia, el apoyo escolar y la fisioterapia. Y los más
pequeños tienen la atención temprana. Además, hacemos talleres
sociales que se pusieron en marcha el pasado año y al que
pueden acudir los familiares y amigos de los socios. Somos un
centro abierto para que nos conozcan o para quien quiera
aportar algo.
– ¿Cree que ha cambiado el
concepto que se tiene de los chavales con Síndrome de Down?
– Uno de los objetivos que
tenemos en la asociación es motivar a la gente para que den
más apoyo a estos niños. Creo que hemos avanzado muchísimo en
este aspecto. Vuelvo a repetir que con un buen apoyo, cariño y
mucho trabajo tu hijo llegará a ser un ciudadano más. Estoy
plenamente convencido de ello y por eso presto este servicio.
De alguna forma u otra estas personas tienen que prepararse
para la vida.
– Cómo padre, ¿que ha
supuesto para usted su hijo Alejandro?
– Ser padre de Alejandro ha
significado replantearme un montón de cosas y buscarle siempre
un efecto a las cosas, que es lo que me han enseñado. Lo que
sí es cierto es que con trabajo diario las cosas llegan. Yo
considero a mi hijo Alejandro como a mi otro hijo y mucha
gente por la calle me dice: ¡qué gracioso! La gente no termina
de conocer a las personas con Síndrome de Down y yo desde aquí
les digo, que les invito a acercarse más a estos chavales, de
una inocencia que nunca perderán.
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